El término "cualitativo", ordinariamente,
se usa bajo dos acepciones. Una, como cualidad: "fulano tiene una gran
cualidad: es sincero". Y otra, más integral y comprehensiva, como cuando nos
referimos al "control de calidad", donde la calidad representa la
naturaleza y esencia completa, total, de un producto.
Cualidad viene del latín qualitas, y
ésta deriva de qualis (cuál, qué). De modo que a la pregunta por la
naturaleza o esencia de un ser: ¿qué es?, ¿cómo es?, se da la respuesta
señalando o describiendo su conjunto de cualidades o la calidad del
mismo. En sentido propio, filosófico, según Aristóteles, "las acepciones de la
cualidad pueden reducirse a dos, de las cuales una se aplica con mayor
propiedad y rigor. En efecto, en primer lugar, cualidad es la diferencia o
característica que distingue una sustancia o esencia de las otras" (Metafísica,
Libro 5, Cap. 14: De la cualidad). Y en la Lógica hace ver que la
forma sintética de la cualidad no puede reducirse a sus elementos sino que
pertenece esencialmente al individuo y es la que hace que éste sea tal o cual
(1973, pág. 221).
Igualmente, el Diccionario de la Real Academia
define la cualidad como la "manera de ser de una persona o cosa" (2ª
acepción). Y el Diccionario que acompaña a la Enciclopedia
Británica dice que la cualidad "es aquello que hace a un ser o cosa tal
cual es" (1ª acepción, entre 11).
Es esta acepción, en sentido propio, filosófico,
la que se usa en el concepto de "metodología cualitativa". No se trata,
por consiguiente, del estudio de cualidades separadas o separables; se trata del
estudio de un todo integrado que forma o constituye una unidad de
análisis y que hace que algo sea lo que es: una persona, una entidad
étnica, social, empresarial, un producto determinado, etc.; aunque también se
podría estudiar una cualidad específica, siempre que se tengan en cuenta
los nexos y relaciones que tiene con el todo, los cuales contribuyen a darle su
significación propia.
De esta manera, la investigación cualitativa trata
de identificar la naturaleza profunda de las realidades, su estructura dinámica,
aquella que da razón plena de su comportamiento y manifestaciones. De aquí, que
lo cualitativo (que es el todo integrado) no se opone a lo
cuantitativo (que es sólo un aspecto), sino que lo implica e integra,
especialmente donde sea importante.
El enfoque cualitativo de investigación es, por lo tanto, y por su propia naturaleza, dialéctico y sistémico. Estos dos presupuestos, epistemológico y ontológico, conviene hacerlos explícitos, en todo proyecto o desarrollo de investigación, a través de un breve "marco epistemológico", para evitar malentendidos en los evaluadores de los mismos. En efecto, la mayoría de los evaluadores de proyectos o investigaciones cualitativos, suelen hacerlo desde el marco epistemológico del "modelo especular", razón por la cual la evaluación falla por la base.
Por esta razón, a continuación, trataremos de
puntualizar algunas de las ideas centrales que caracterizan a las
investigaciones cualitativas, referidas a: (1) Diseño general, (2) Métodos
cualitativos, (3) Estrategias y (4) Generalización, validez y
confiabilidad.
1. Diseño
general
Marco Teórico Referencial.
Ante todo, es necesario enfatizar que el "marco teórico"
que se antepone a cualquier investigación cualitativa es, generalmente, sólo
"teórico-referencial", es decir, fuente de información y nunca modelo
teórico en el cual ubicar nuestra investigación. Servirá para
contrastar, después, nuestras conclusiones con las de otros autores y,
así, entenderlas mejor, pero nunca para forzar e imponer una interpretación
determinada.
La razón de este proceder es que un marco teórico
nos impone ya desde el principio todo un mundo teórico, conceptual e
interpretativo que pudiera no ser el más adecuado para entender la
realidad que estamos estudiando. Y su falta de lógica está en el hecho de que da
en gran parte por resuelto lo que todavía no se ha estudiado. Por esto, muchos
marcos teóricos son constreñidores, ya que instalan lo nuevo en moldes viejos,
imposibilitando la emergencia de lo original y de lo novedoso y, con ello, de
toda innovación.
Lo que en las ciencias de la naturaleza puede ser
bueno, debido a su carácter más universal, en las ciencias humanas puede
resultar muy funesto. En la tarea investigativa en estas ciencias frecuentemente
se opta por imitar o copiar modelos extranjeros o extranjerizantes. La imitación
muchas veces es altamente engañosa: al imitar se elude el esfuerzo creador de
lucha con el problema, que puede hacernos comprender el verdadero sentido y los
límites o defectos de la solución que imitamos. Por otro lado, si en algún campo
técnico resulta a veces más rentable la compra directa de algunas patentes que
el mantenimiento de un aparato científico propio, en el área de las ciencias
humanas esto resulta imposible: la idiosincrasia nacional o regional, las
estructuras y los contextos propios e infinidad de variables individuales en
acción hacen que la realidad a estudiar sea muy particular y propia, y, a veces,
simplemente, única.
El Problema. La
orientación metodológica cualitativa no suele partir del planteamiento de
un problema específico, sino de un área problemática más amplia en
la cual puede haber muchos problemas entrelazados que no se vislumbrarán hasta
que no haya sido suficientemente avanzada la investigación. Por esto, en
general, el partir de un problema, cierra el posible horizonte que tienen
las realidades complejas, como son las realidades humanas.
Los problemas
más intrigantes para los investigadores cualitativos son precisamente los que
ellos mismos identifican. Pero esto exige ciertas condiciones: el descubrimiento
de un problema importante puede requerir cierto tiempo y que se haya
acumulado bastante información, que se adopten nuevas perspectivas
o se cambie de enfoque, que se varíen las hipótesis
interpretativas de lo que se va encontrando y no percibir la "justificación" de
la investigación como el único fin de un científico
Esto, de ninguna manera quiere decir que, en un caso específico, no sea útil o conveniente partir de un problema concreto, si eso es particularmente lo que se desea investigar.
Las Hipótesis.
Aunque la mente humana difícilmente trabaja con una
ausencia total de hipótesis, tampoco se formula una hipótesis a
verificar, ya que se está abierto a todas las hipótesis plausibles y se
espera que la mejor emerja del estudio de los datos y se imponga
por su fuerza convincente. Es muy difícil que el investigador tenga la mejor
hipótesis a la vista: si fuera así, no haría falta hacer la investigación. Por
ello, es necesaria una gran apertura hacia todas las hipótesis que se vayan
revelando consistentes. Las hipótesis son, más bien, provisionales, y se
van modificando durante el proceso, para no estrechar nuestra perspectiva y
visión de la realidad. En general, no estamos tan interesados en verificar una
hipótesis específica, cuanto en que la mejor se revele claramente. Pero también
aquí, puede ser que un investigador esté interesado en "verificar" una
determinada hipótesis, en cuyo caso es lógico que parta de ella.
Los Objetivos.
En las investigaciones cualitativas, sin embargo, sí se
fijan unos objetivos a lograr: algunos son más bien generales y otros
específicos, pero todos deben ser relevantes para las personas
interesadas en la investigación. A veces, es preferible fijar sólo objetivos
generales, y determinar los específicos durante la marcha, para no buscar metas
que quizá resulten triviales. El objetivo puede ser muy preciso, como, por
ejemplo, clarificar tal o cual fenómeno o área problemática, aun cuando
sus problemas específicos o dificultades propias estén todavía muy enredados y
sólo se puedan plantear o formular expresamente cuando la investigación esté más
adelantada.
Estos objetivos determinarán, en parte, las
estrategias y procedimientos metodológicos. Un error frecuente y grave consiste
en pretender llegar al conocimiento de estructuras estudiando elementos
en muestras aleatorizadas, y sometiendo los "datos" a un tratamiento
estadístico, donde los elementos de un individuo quedan mezclados con los de
todos los demás en una especie de trituradora ciega. Lo único que puede salir de
ahí es una especie de "fotografía compuesta", algo que es fruto de esas
matemáticas de la cuales, como ya señalamos, decía Einstein que en la medida en
que son verdaderas no se refieren a la realidad. Nuestras hemerotecas están
llenas de revistas con investigaciones cuyos resultados son contradictorios por
haber sido realizados siguiendo esos procedimientos.
No obstante, tampoco los objetivos serán
intocables. También aquí, al buscar objetivos relevantes, se sigue el famoso
principio de "Los tres príncipes de Serendip": "si estás buscando una
cosa buena y encuentras otra mejor, deja la primera por la segunda".
2. Métodos
cualitativos
El método cualitativo específico que se vaya a emplear
depende de la naturaleza de la estructura a estudiar. Que el problema
del método está enteramente determinado por su objeto de estudio es un
postulado aristotélico general y fundamental (Gadamer, 1977, pág. 385). De
hecho, las realidades físicas, químicas, biológicas, psicológicas y sociales se
presentan con diferentes formas y generan una infinita gama de problemas
al interrelacionarse en múltiples contextos. Así, es natural que las técnicas y
los procedimientos metodológicos, para enfrentarlas en forma eficaz y exitosa,
respeten y se adapten a su peculiar naturaleza y forma de ser.
La metodología cualitativo-sistémica dispone de una serie de
métodos y técnicas, cada uno de los cuales es más sensible y adecuado que otro
para la investigación de una determinada realidad. A continuación, ilustramos la
idea central que los caracteriza y diferencia. Para una mayor información sobre
cada uno, véase la bibliografía respectiva o, también, en Martínez M.
(1996b).
El Método
Hermenéutico-Dialéctico. En
sentido amplio, éste es el método que usa, consciente o inconscientemente, todo
investigador y en todo momento, ya que la dinámica mental humana es, por su
propia naturaleza, interpretativa, es decir, hermenéutica: trata de observar
algo y buscarle un significado. En sentido estricto, se aconseja utilizar las
reglas y procedimientos de este método cuando la información recogida (los
datos) necesiten una continua hermenéutica, como sería el caso, por ejemplo, del
estudio del crimen organizado, de sujetos paranoicos, etc., donde la información
que se nos da puede tratar expresamente de desorientar o engañar. Sin embargo,
este método tiene un área de aplicación mucho más amplia.
El Método
Fenomenológico. Este método
es el más indicado cuando no hay razones para dudar de la bondad de la
información y el investigador no ha vivido ni le es nada fácil formarse ideas y
conceptos adecuados sobre el fenómeno que estudia por estar muy alejados de su
propia vida, como, por ejemplo, el mundo axiológico de los drogadictos, las
vivencias de las personas atracadas que estuvieron a punto de morir, la ruptura
de una relación amorosa cuando no se ha vivido, una experiencia cumbre (Maslow),
etc.
El Método
Etnográfico. Es el de mayor
preferencia para entrar a conocer un grupo étnico, racial, de ghetto o
institucional (tribu, raza, nación, región, cárcel, hospital, empresa, escuela,
y hasta un grado escolar, etc.) que forman un todo muy sui géneris y
donde los conceptos de las realidades que se estudian adquieren significados
especiales: las reglas, normas, valores, modos de vida y sanciones son muy
propias del grupo como tal. Por esto, esos grupos piden ser vistos y estudiados
holísticamente, ya que cada cosa se relaciona con todas las demás y adquiere su
significado por esa relación. De ahí que la explicación exige también esa visión
global.
El Método de
Investigación-Acción. Es el único indicado cuando el
investigador no sólo quiere conocer una determinada realidad o un problema
específico y su solución teórica, sino que desea también resolverlo en la
práctica, en la vida real. En este caso, los sujetos investigados participan
como coinvestigadores en todas las fases del proceso: planteamiento del
problema, recolección de la información, interpretación de la misma, planeación
y ejecución de la acción concreta para la solución el problema, evaluación
posterior sobre lo realizado, etc. El fin principal de estas investigaciones no
es algo exógeno a las mismas, sino que está orientado hacia la concientización,
desarrollo y emancipación de los grupos estudiados.
El Método de Historias de Vida.
Se aconseja este método para los estudios longitudinales
de ciertos grupos sociales, donde la visión diacrónica de la realidad constituye
una gestalt en el tiempo que no se puede fraccionar sin perder las relaciones
esenciales que la configuran como tal. Se concentra en una familia, y a veces en
una sola persona, estudiada a lo largo de un amplio período de sus vidas. El
ejemplo más clásico de la misma lo tenemos en Los Hijos de Sánchez, de
Oscar Lewis, obra que revolucionó los métodos de investigación sociológica y dio
aportes como ninguna antes había hecho.
Para algunas investigaciones más específicas y peculiares, quizá, haya que recurrir a otros métodos, como el endógeno, el comprensivo, el naturalista, etc.
Una ilustración más amplia y pormenorizada de los
supuestos epistemológicos, estrategias, técnicas e instrumentos de cada uno de
estos métodos puede verse en Martínez M.: Comportamiento Humano: nuevos
métodos de investigación, 2ª edic. (1996) y en La Investigación
Cualitativa Etnográfica (1994).
3. Estrategias
Es también de máxima importancia que se haga énfasis en la
naturaleza específica de cada uno de los tópicos que señalamos a
continuación:
La Muestra.
Cada uno de los métodos cualitativos señalados tiene su
forma propia de entender la muestra que nos ofrecerá la información necesaria
para realizar la investigación. Pero, en general, la opción ontológica
asumida por todos ellos (que es estructural-sistémica) nos exige una muestra que
no podrá estar constituida por elementos aleatorios, escogidos al azar, y
descontextualizados (como es, la mayoría de las veces, la información
recogida a través de encuestas o cuestionarios preconcebidos), sino por "un
todo" sistémico con vida propia, como es una persona, una institución, una
etnia, un grupo social, etc. Por ello, se impone la muestra intencional,
donde se prioriza la profundidad sobre la extensión, y la muestra se
reduce en su amplitud numérica. Sin embargo, conviene escogerla de forma que
estén representadas de la mejor manera posible las variables de sexo, edad,
nivel socioeconómico, profesión, etc., según el caso, ya que su información
puede ser diferente y hasta contrastante.
Los Instrumentos. Los
instrumentos, al igual que los procedimientos y estrategias a utilizar, los
dicta el método escogido, aunque, básicamente, se centran alrededor de la
entrevista semi-estructurada y la observación directa o
participativa.
En la actualidad, el investigador con metodología cualitativa, para facilitar el proceso de corroboración estructural, cuenta con dos técnicas muy valiosas: la "triangulación" (de diferentes fuentes de datos, de diferentes perspectivas teóricas, de diferentes observadores, de diferentes procedimientos metodológicos, etc.) y las grabaciones de audio y de video, que le permitirán observar y analizar los hechos repetidas veces y con la colaboración de diferentes investigadores.
Sin embargo, la metodología cualitativa entiende
el método y todo el arsenal de medios instrumentales como algo flexible,
que se utiliza mientras resulta efectivo, pero que se cambia de acuerdo al
dictamen, imprevisto, de la marcha de la investigación y de las
circunstancias.
Las Categorías. No hay categorías preconcebidas, previas a la investigación. Si el investigador las tiene en su mente, es porque las ha tomado de otras investigaciones, de otras muestras, realizadas por otros investigadores en otros lugares y en otros tiempos, ya que no existen categorías trascendentes. Las verdaderas categorías que conceptualizarán nuestra realidad deben emerger del estudio de la información que se recoja, al hacer el proceso de "categorización". No obstante, se podría partir de un grupo de categorías preestablecidas, con tal de que se utilicen con mucha cautela y como algo provisional hasta que no se confirmen, y no se deje uno llevar por la tendencia (cosa muy fácil y natural) de rotular la nueva realidad con viejos nombres.
El enfoque cualitativo se apoya en la convicción
de que las tradiciones, roles, valores y normas del ambiente en que se vive se
van internalizando poco a poco y generan regularidades que pueden explicar la
conducta individual y grupal en forma adecuada. En efecto, los miembros de un
grupo étnico, cultural o situacional comparten una estructura lógica o de
razonamiento que, por lo general, no es explícita, pero que se manifiesta en
diferentes aspectos de su vida.
Las Variables.
Tampoco hay variables (ni dimensiones o indicadores)
preconcebidas, ya sea que se consideren independientes o dependientes,
pues provendrían, igualmente, del estudio de realidades exógenas a la nuestra.
Las verdaderas variables de nuestra realidad emergerán también
cuando, después de la categorización, iniciemos el proceso de
teorización, es decir, cuando se
analicen-relacionen-comparen-y-contrasten las categorías.
La Categorización y la Teorización. Estos dos procesos constituyen la esencia de la labor investigativa. Una buena investigación no puede quedar al nivel empírico, pues no sería investigación propiamente dicha; "la ciencia consiste en crear teorías" (Einstein). El fin de la teorización (y de la categorización que le precede) es lograr estructurar una imagen representativa, un patrón coherente y lógico, un modelo teórico o una auténtica teoría o configuración del fenómeno estudiado, que le dé sentido a todas sus partes y componentes. También aquí, hoy día, están disponibles más de una docena de programas de computación que facilitan la parte técnica de ambos procesos: programas que manipulan, ordenan, organizan y hasta tratan de interpretar y teorizar con los datos cualitativos (ver Martínez M., 1994a, pág. 77).
4. Generalización, validez y
confiabilidad
La Generalización.
¿Cómo se puede generalizar partiendo del estudio de un solo caso o
situación, o de pocos? La generalización es posible porque lo general
sólo se da en lo particular. No se trata de estudios de casos
(situaciones casuales, azarísticas o aleatorias, que pudieran ser incluso
atípicas), sino de estudios en casos o situaciones bien pensadas, y
elegidas con base en criterios que las hacen óptimas para lograr los fines que
persigue la investigación. Lo universal –según Aristóteles– no es lo que se da
siempre o en muchos casos, sino lo que se da por esencia y
necesariamente. El mismo Galileo consideraba que las leyes de la naturaleza,
que son regulares y que tratamos de descubrir, pueden ser captadas sin necesidad
de multiplicar las observaciones, como pensaba y aconsejaba Bacon, sino que
bastaba una buena observación realizada "intensivamente" para
aprehenderlas.
Shakespeare, por ejemplo, elabora un retrato de
Lady Macbeth que no se refiere únicamente a una noble dama escocesa particular
que vivió en el siglo XI, sino que es una admirable imagen universal de la
ambición y sus estragos. Igualmente, García Márquez estudia y describe
una situación en Cien años de soledad, donde capta lo universal
latinoamericano; y así han hecho todos los clásicos: por eso son clásicos, y
trascienden los lugares y los tiempos. Piaget, por su parte, estudiando a fondo
ciertos procesos en sus propias hijas, estructuró leyes de validez universal que
han sido consideradas entre los aportes más significativos de la psicología del
siglo XX.
Es muy lógico pensar que el grado de
transferibilidad de una situación a otra es una función directa de la
similitud que haya entre ambos contextos. Por ello, el esfuerzo
mayor del investigador debe dirigirse hacia la identificación del patrón
estructural que caracteriza a su objeto de estudio. En cambio, no es él
quien debe estudiar el grado de similitud de su contexto con otros contextos o
situaciones a los cuales puedan transferirse o aplicarse los
resultados de su investigación. Esa es tarea de quien vaya a hacer la
transferencia o aplicación.
La Validez. Los
conceptos de "validez" y "confiabilidad" tienen aquí un significado
bastante diferente del que se le asigna en la orientación positivista de la
ciencia tradicional, ya que incluyen el concepto de "enfoque" o "perspectiva
mental".
Una investigación tiene un alto nivel de
validez si al observar, medir o apreciar una realidad, se observa, mide o
aprecia esa realidad y no otra; es decir, que la validez puede ser
definida por el grado o nivel en que los resultados de la investigación reflejan
una imagen clara y representativa de una realidad o situación dada.
Este hecho constituye la validez interna.
Hay también otro criterio de validez, la validez externa, que consiste en
averiguar hasta qué punto las conclusiones de un estudio son aplicables a grupos
similares. Ésta coincide parcialmente con la generalización.
La validez es la fuerza mayor de las investigaciones cualitativas. En efecto, el modo de recoger los datos, de captar cada evento desde sus diferentes puntos de vista, de vivir la realidad estudiada y de analizarla e interpretarla inmersos en su propia dinámica, ayuda a superar la subjetividad y da a estos investigadores un rigor y una seguridad en sus conclusiones que muy pocos métodos pueden ofrecer.
La Confiabilidad. El
concepto tradicional de "confiabilidad" implica que un estudio se puede repetir
con el mismo método sin alterar los resultados, es decir, es una medida de la
replicabilidad de los resultados de la investigación. En las ciencias
humanas es prácticamente imposible reproducir las condiciones exactas en que un
comportamiento y su estudio tuvieron lugar. Ya Heráclito dijo en su tiempo que
nadie se bañaba dos veces en el mismo río.
Si, debido a la evolución, dinámica y cambio de
los seres humanos y al entorno en que se hallan, su comportamiento no se puede
repetir en forma idéntica sin alterar su verdadera naturaleza, lo lógico es
adaptar los métodos y las técnicas a su naturaleza, y no lo contrario, como
muchas veces se ha hecho. El estudio deberá ser, más bien, naturalista,
fenomenológico, etnográfico y hermenéutico, y la confiabilidad orientada hacia
el nivel de concordancia interpretativa entre diferentes observadores,
evaluadores o jueces del mismo fenómeno, es decir, la confiabilidad será, sobre
todo interna, interjueces. Se considera un buen nivel de esta
confiabilidad cuando alcanza un 70%, es decir, que, por ejemplo, de 10 jueces,
hay consenso entre 7.
Los Resultados (Informe Final). Los resultados de una investigación cualitativa se exponen en lo que se llama el "Informe Final". Este informe no se limita a exponer unos resultados aislados de la investigación como tal, sino que también ilustra el proceso por medio del cual se llegó a las estructuras particulares de los casos estudiados y a la estructura general, o estructuras generales, que los integran.
Como conclusión general, podríamos dar la
siguiente idea: hay muchas formas de hacer las cosas bien. Para lograr
una de ellas, es necesario que el investigador, especialmente si es muy joven,
no se sienta presionado en una determinada dirección que le impida usar su mejor
dotación y la riqueza que lleva dentro de sí. El mismo Bridgman –fundador del
operacionalismo y Premio Nobel de física– dice, paradójicamente, que "no
existe un método científico como tal (...); el rasgo distintivo más fértil de
proceder del científico ha sido el utilizar su mente de la mejor forma posible y
sin freno alguno".
Para mayor información puedes acceder al siguiente enlace: http://es.scribd.com/doc/2388276/investigacion-cualitativa
Para mayor información puedes acceder al siguiente enlace: http://es.scribd.com/doc/2388276/investigacion-cualitativa
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